En los últimos siglos medievales tuvieron lugar importantes transformaciones agrarias tanto en el ámbito técnico y productivo como en la propiedad y la gestión de las explotaciones. En la Europa mediterránea estos cambios se concretaron, por una parte, en la mejora y extensión de los sistemas de regadío y de drenaje y, por otra, en la introducción de nuevos cultivos de carácter decididamente comercial, como el arroz, el azúcar, la morera y el azafrán, y la especialización regional de otros productos tradicionales de gran demanda como el trigo, el vino, el aceite y la lana. Del mismo modo, junto a la persistencia de la enfiteusis tradicional, cobraron fuerza contratos agrarios como el arrendamiento a corto plazo, la sociedad y la aparcería. ¿Cuál fue el papel de los campesinos y, en particular, de las mujeres en estas transformaciones? ¿Se circunscribió el trabajo femenino a realizar las mismas tareas que el masculino pero con una remuneración menor o se hizo extensivo a actividades laborales especializadas? Además de las diferencias de género, ¿existieron también diferencias de carácter étnico o cultural entre el trabajo agrícola de las campesinas musulmanas y las cristianas? En esta comunicación trataremos de responder a estas cuestiones a partir de fuentes normativas, contables, notariales y judiciales, disponibles para Cataluña y los reinos de Mallorca y Valencia en la Baja Edad Media y el tránsito a la Moderna.
Vegeu més informació del congrés en aquest enllaç: congreso SEHA 2026
Cap comentari:
Publica un comentari a l'entrada